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LA OBLIGATORIEDAD Y EL SENTIDO COMÚN

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Ya se ha comentado desde este espacio lo habitual que resulta encontrar noticias en los telediarios sobre los moteros. Y últimamente, más. Las cifras de fallecidos en las carreteras españolas vienen, después de cada fin de semana, con una coletilla de este estilo: “… de ellos, cierta cantidad fueron motoristas”.
Se está poniendo mucho énfasis en la seguridad del motero. Tanto, que llegan voces de la posible obligatoriedad de un correcto equipamiento para todo aquel que decida rodar sobre dos ruedas con motor. Incluso se han visto controles por parte de autoridades locales en busca de moteros en manga corta, chanclas o sin guantes; vamos, lo tristemente habitual en verano.
Lejos de pensar en el dinero que le supone a la Seguridad Social y al seguro del vehículo nuestras lesiones, que también resulta importante y hasta decisivo llegado el caso de una campaña “pro vida del motero”, la cuestión es dirimir en qué grado afecta al susodicho el rodar en moto completamente desprotegido. Sí, completamente, porque incluso se dan cifras de accidentes mortales por no llevar casco… ¿Lesiones cerebrales a estas alturas de la vida y con la experiencia motera que hay en nuestro país? Una vez más habrá que separar entre “moteros insensatos”, aquellos que tienen una moto para sembrar el pánico entre el vecindario y su familia, y los que verdaderamente valoran su vida por puro sentido común, ese del que adolece el primer grupo.
Es una lástima que se nos meta a todos en el mismo saco, con mayor razón cuando el que lo hace no tiene ni la más mínima idea de cómo es y en qué consiste el colectivo motero “real”, el auténtico, el de la gran masa. Algo que nos vuelve a recordar el hecho de tener que dar ejemplo allá donde circulemos, lo que no siempre ocurre para desgracia del colectivo. La cuestión es que todo ello, nuestras conductas y sus reflejos en la sociedad, incide en la imagen que de nosotros se proyecta. Una vez más.
En cualquier caso, y pensando más en uno mismo, es momento de ser egoísta y mirarnos al ombligo. Si tu propia seguridad es lo que cuenta, ¿por qué circulas con zapatillas? ¿No conoces el amplio rango de oferta en calzado especializado de corte deportivo? Si es eso lo que realmente buscas, ¿por qué no empleas unos minutos de tu tiempo en encontrar tu par preferido? Si piensas que vas a pasar mucho más calor equipado con ropa técnica, está claro que no la has usado nunca, y si lo has hecho y reniegas de ella, tal vez el verano no sea la mejor época para disfrutar de tu moto. Si hay algo que está de tu parte durante el invierno es, precisamente, el frío de la temperatura ambiente. Ver para creer.
Desde luego, resulta extraño hablar en estos términos, pero no tienes más que echar un vistazo a cualquiera de nuestras ciudades, cuanto más al sur peor, para darte cuenta que el calor hace estragos entre los moteros a pie de calle, ya rueden con motos de alta cilindrada o scoters más o menos potentes. Hay para todos y para todo, con excusas peregrinas como “para 5 kilómetros que tengo desde casa al trabajo, no me voy a poner una chaqueta con protecciones, por muy ventilado que esté su tejido”. Ahí queda eso.
Una de dos, o bien nunca le ha pasado nada o aquello del sentido común no lo practica con asiduidad. Hoy día, echarse las manos a la cabeza por el hecho de que puedan imponernos el uso de ropa técnica para rodar en moto, resulta ridículo. Debería ser por iniciativa propia, si en algo estimas la salud de tu espalda, tus manos o los pies. Suena rocambolesco el hecho de que sea necesaria una temporada en cama obligatoria para darnos cuenta de la importancia de nuestra salud. Si además nos lo tienen que imponer, sin duda hay algo que falla… o algo que falta, el sentido común, todavía a estas alturas de la película.