EL POLEN Y OTRAS ALERGIAS

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Después de un inverno que no ha sido tal, nos reencontramos con la primavera que tampoco lo está siendo, o sí, porque entre los inconvenientes habituales nos encontramos con dos que, por desgracia, no fallan ningún año: los problemas de las alergias y los causados por las lluvias, propias de la etapa del año que nos toca vivir.

Según dicen, lo primero va a más. Hay quien a lo largo de su más o menos larga vida nunca los ha padecido, y resulta que ahora sí florecen. Visto lo visto, al segundo problema le sucede lo mismo, porque cada año parece que se incrementan los peligros de circular por vías públicas sobre asfalto mojado. La aparición de la lluvia, oro líquido para aquellos que viven del campo, resulta ser un suplicio para los que se ven obligados a desplazarse por carretera.

A los que sencillamente no saben conducir, se les suma los usuarios de la vía que no respetan a nada ni a nadie. Como ya se ha dicho desde este pequeño espacio durante tantas y tantas ocasiones, a la educación le pasa lo mismo que a la proliferación de alérgicos al polen o a los conductores en épocas de lluvia, eso sí, en orden decreciente: cuanto más tiempo transcurre, a medida que van apareciendo nuevas generaciones, el respeto por los demás cae en picado.

Lo cierto es que sí hay algo que se puede evitar, sin la necesidad de que pasen varias generaciones por delante de nuestras vidas: el buen estado del vehículo. Si a una conducción negligente le sumamos unos neumáticos en deplorable estado, lo más suave que puede sucedernos en situaciones no necesariamente límite, es la causa de un ridículo accidente… que desgraciadamente puede llegar a convertirse en algo muy grave. Algo tan básico como mantener tu moto o tu coche en buen estado, repercute en seguir disfrutando de su conducción, o no. ¿De verdad compensa correr el riesgo? El hecho de “estirar” el cambio de un neumático “cuadrado” para ahorrar 80 euros, ¿justifica el hecho de que te patine abriendo gas o frenando sobre asfalto empapado, con las posibles consecuencias de sufrir un accidente?

Tú pones precio a tu vida y, lo que es peor, también le estás coartando la libertad a alguien que no conoces y que no debería correr tu misma suerte. Cualquier control sobre ello, en forma de estación de ITV o vigilancia a cargo de la DGT, se antoja escaso aunque no inútil. Hay mucho en juego y no parece que sea un detalle discutible desde ningún punto de vista. Sin embargo, continuamos circulando bajo la lluvia con las prisas de todos los días jugando a la lotería del riesgo. Sí, claro, desde luego, todos “controlamos”, hasta que algo se tuerce y acabamos por el suelo por causas, a menudo, tan justificadas como unos neumáticos en mal estado o una conducción negligente. Algo que se multiplica si además rodamos en moto sin la protección necesaria. Esto también depende de ti y no tiene perdón que acabes el resto de tus días con secuelas físicas por ello.

Sea como fuere, la primavera ya está aquí, y si de ti depende disfrutarla y esperar a que llegue la próxima, no te lo pienses dos veces. Lo que no esté de nuestra mano podrás imaginarlo para esquivar escollos y trampas que, por mucha experiencia que acumules, nunca se acaba de sufrir y aprender… Malditas alergias.