ORGULLO PATRIO

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La resaca del Gran Premio de España disputado en el Circuito de Jerez Ángel Nieto ha pasado pero, como cualquier brebaje con alcohol que ingiramos, deja sus secuelas. La de este GP han sido variadas, algunas las de siempre, otras más sorprendentes. ¿Dónde situaríamos el despliegue desarrollado por Marc Márquez? Tal vez a medio camino.

Por un lado, no ha sido capaz de machacar durante los entrenamientos como en otras pistas mundialistas. De todos es sabido su ímpetu por demostrar ser el mejor a cada momento. Si no lo ha sido, ¿podría ser obra de una estrategia? Que cada uno juzgue por sí mismo. Algo que sí parece estar trazado de antemano en sus golpes maestros es el paseo de la bandera de su club de fans, una vez finalizada la carrera con la victoria en el casillero. ¿Alguien recuerda la última vez que ganó una carrera y decidiese pasear la bandera española durante la vuelta de honor? O bien malinterpreta aquello de “una bandera española equivale a un facha”, o tal vez le aporta más beneficios mostrar la de su club para venderlas más y mejor en su tienda de artículos exclusivos. Aunque visto lo visto, es muy posible que ni una mezcla de ambas caras de la bandera, con un lado para cada motivo, le sirviera. Todo en su vida lo tiene muy claro. Vaya, qué envidia da este hombre…

Lo que sí da envidia al resto del mundo motociclista es “nuestro Jerez”. Más allá de la verbena montada alrededor, preparada para que todo aquello viva del cuento el resto del año, el circuito y su cobertura mediática lleva aguantando el paso del tiempo durante 32 años ininterrumpidos. Mayor gloria no existe para nuestro regocijo. Comenzamos dominando las categorías inferiores en un trazado distinto al actual, con las viejas “eses” que precedían a la, entonces, no tan larga recta que desembocaba en el ángulo Dry Sack. Hoy día el redondo curvón Sito Pons ha alargado dicha recta e incluso la curva en la que finaliza pretende hacernos olvidar el nombre de la afamada bebida andaluza para, a partir de este año, pasar a denominarse Dani Pedrosa. El fin justifica los medios y Dani merece no solo una curva en Jerez, sino más en otros trazados españoles, pero será complicado hacernos olvidar a los más nostálgicos “la curva Dry Sack”.

Y mientras todo esto sucedía, ganando carreras en las categorías más pequeñas del Mundial cuando el trazado de Jerez abrió sus puertas en la década de los 80, ahora, mucho después, somos los españoles los que dominamos en las cilindradas máximas. Algo que no llevan especialmente bien otros países, los menos afines con los éxitos de los demás, los que se “pican” con nosotros al más penoso estilo futbolero. Qué tristeza ver a los españoles en lo más alto… y cómo nos reímos los demás, sobre todo por la una actitud tan infantil como esta; por los resultados, ¿también?

Sea como fuere, todo esto ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Ahora nos codeamos con las mejores armas solo al alcance de los mejores, y sí, somos nosotros las que las empleamos. Otros también lo hacen, pero no consiguen lo que los españoles estamos siendo capaces de lograr. Lo que nadie sabe a día de hoy es cuánto tiempo necesitaremos para admitirlo, para encajarlo con entereza, para no solo sacar pecho gracias a ello sino aprender de cómo hemos llegado aquí e intentar mantenerlo. ¿Tanto falta para crecer y ser responsables de nuestros actos? Eso ya no desespera a los foráneos, sino a buena parte de la parroquia nacional. El Maestro lo sabía. Defendía a la afición española frente al mundo con una entereza encomiable. Ahora, hasta tiene, tenemos, un monolito que nos reconoce. Los resultados finalmente llegaron y vivimos de las rentas del gran Ángel Nieto hasta nuestros días. Millones de gracias, Maestro. Ráfagas al cielo.